Mejora tu SSD

Discos Duros

Consejos para mejorar el rendimiento y sacarle el máximo provecho a tu SSD.

Si has comprado un SSD es porque querías ganar un plus de velocidad en el arranque y tiempos de carga de tu equipo, sin duda. Pero, ¿sabes cómo exprimir al máximo tu nueva unidad de almacenamiento?

Aunque ya de por sí rápidas, las unidades de estado sólido (solid-state drive en inglés) -ahora ya saber por qué se les llama tan solo SSD- no están del todo optimizadas para su uso en Windows por la configuración heredada de los antiguos discos duros. Seguro que en futuras versiones de Windows encontramos que Microsoft ya distingue entre un disco duro y un SSD y establece un perfil distinto, pero por el momento a nivel de uso lo trata por igual. ¿Qué significa esto? Sigue leyendo.

Cuándo utilizar un SSD

Para qué sí y para qué no utilizar un SSD

El aumento de velocidad, reducción de tamaño y eliminación del ruido son algunas de las ventajas de este componente. Pero como contrapartida debemos saber que su vida útil puede verse limitada si hacemos un uso descuidado de él.

El SSD no es que sea un elemento delicado, sino que su función es otra muy distinta a la de un disco duro. Mientras que en el segundo nos hemos acostumbrado a almacenar toda clase de archivos, aplicaciones, y realizamos tareas de optimización como la fragmentación, en un solid-state drive debemos olvidarnos de esto por completo.

Nuestro SSD debe ser el dispositivo en el que instalemos el sistema operativo y las aplicaciones y juegos que utilicemos con mayor frecuencia. Para almacenar archivos y mantener un uso intensivo de tareas de lectura y escritura (copias de respaldo, reproducción de vídeo o constantes modificaciones en documentos) recomendamos continuar utilizando tu disco duro. Un ejemplo muy ilustrativo sería el de instalar la suite ofimática en el SSD pero guardar los archivos con los que trabajas en el HD de toda la vida.

Ahora que tenemos claro cómo debemos utilizar nuestro SSD, vamos a pasar a configurarlo para sacar todo el provecho y maximizar su vida útil.

¡Antes de nada! Modo AHCI

Aunque es la opción por defecto desde hace tiempo, puede que encuentres que tu unidad de almacenamiento se encuentre en modo IDE. Esto limita el rendimiento de tu unidad y es necesario que actives el modo AHCI, el cual favorece una transmisión de datos mucho más rápida y sin errores.

Para saber si tienes el modo AHCI activado pulsa la Tecla Windows y escribe “Administrador de dispositivos”. En la nueva ventana despliega el menú “Controladoras ATA/ATAPI IDE” y mira si aparece “Controladora SATA AHCI estándar”. Si es así, perfecto. Si no, deberás activarlo desde la BIOS de tu equipo. Recomendamos que este paso sea supervisado por un profesional.

Para acceder a la bios hay que reiniciar el equipo y pulsar la tecla F2 o SUPR (depende del equipo) antes de que inicie Windows.

Una vez en la BIOS dirígete al apartado Advanced y busca IDE Configuration. Cuando lo hayas encontrado (Cambia según la versión BIOS), selecciona “Configure SATA as” y pulsa intro. En el menú que te aparece a continuación debes seleccionar la opción AHCI. Pulsa F10 y guarda los cambios.

Olvídate de defragmentar

El sistema de archivos de una unidad sólida como son los SSD impide que estos se fragmenten, por lo que la herramienta de desfragmentar, lejos de ayudarnos, perjudicará a nuestro dispositivo por realizar tareas de lectura y escritura en él (la mayor causa de deterioro de este componente). Los sistemas Windows 8 y 10 desactivan automáticamente todas las funciones del defragmentador que pueden afectar a un SSD. Sin embargo, Windows 7 y anteriores no lo hace, por lo que es necesario desactivar el defragmentado del disco sólido de forma manual.

Para desactivar la herramienta desfragmentar debemos acudir a las propiedades de la unidad y pulsar en la pestaña Herramientas y seleccionar “Optimizar”. En la siguiente ventana seleccionamos la unidad SSD y pulsamos en “Cambiar Configuración”. A continuación tan solo desmarcar la casilla “Ejecución programada”. Aceptamos y reiniciamos el equipo.

Al haber desactivado el desfragmentador sólo en el SSD, si disponemos de otras unidades de almacenamiento mecánico en el equipo, éstas seguirán siendo optimizadas de forma automática según la configuración por defecto de Windows 10 o la que nosotros hayamos establecido.

No defragmentes tu SSD

Fuera indexado de la unidad

Otra de las funciones por defecto de Windows que nos recuerdan a otra época es la del indexado. Esta opción crea un archivo en el que guarda la información de dónde se encuentra cada archivo, o las distintas partes de este si está fragmentado (de ahí la importancia de desfragmentar los discos mecánicos). Esto ha servido hasta ahora para que los cabezales no tarden tanto tiempo en encontrar lo que deseamos ejecutar, pero en los SSD carece de sentido al tener una velocidad de lectura mucho más rápida.

Volvemos a las propiedades de la unidad y en esta ocasión, en la misma pestaña General, desmarcamos la opción Permitir que los archivos de esta unidad tengan el contenido indizado además de las propiedades del archivo. Al aceptar el sistema nos preguntará si queremos aplicarlo a todas las subcarpetas y archivos del SSD o sólo la unidad. Elegimos la opción de aplicar a todo y aceptamos.

Así pues, si queremos quitarnos del medio otro buen número de ciclos de lectura y escritura en la unidad, la desactivaremos.

Habrá que esperar unos minutos si tenemos muchos archivos almacenados. Esta tarea es mucho más rápida si acabamos de instalar Windows.

¡Y también la caché de escritura!

El escaso beneficio en el rendimiento en las unidades SSD frente al uso intensivo de la unidad la hacen especialmente prescindible. En este caso resultaría positivo tener el almacenamiento dividido entre un disco duro y la SSD, teniendo en el segundo el sistema operativo y los juegos más pesados y el primero archivos más temporales, de vídeo o que suelan moverse y cambiar. Así la caché de escritura se ejecutaría en el HD en lugar de la SSD. Para desactivar la caché de escritura la SSD:

De vuelta a las propiedades de nuestro SSD, nos dirigimos a la pestaña Hardware y a Propiedades. En la siguiente ventana pulsamos Cambiar la configuración y, en la pestaña "Directivas"desmarcamos la opción Habilitar caché de escritura en el dispositivo. ¡Ya está!

Superfecth... ¡Hola y adiós!

Seguramente no hayas escuchado jamás el nombre de esta característica, y tampoco vamos a profundizar mucho en ella. Ahora que tienes un SSD hay que desactivarla.

Superfecth vino a ser un intento por mejorar el rendimiento de los discos duros al precargar en la memoria las aplicaciones que más utilizas con el fin de ejecutarlas más rápido si llega a ser requerido. Esto no es problema ahora que las unidades de estado sólido multiplican la velocidad de lectura, por lo que precargar aplicaciones que puede que no utilicemos sólo resta tiempo de vida a la unidad. ¡Fuera!

Para continuar debes iniciar sesión con un usuario que tenga permisos de administrador y pulsar tecla Windows y escribir Servicios. A continuación buscamos Superfecth y hacemos doble clic sobre dicha función. En la ventana emergente en Tipo de inicio seleccionamos Deshabilitado y en Estado del servicio le damos a detener.

Tu SSD no necesita hibernar

La hibernación es una opción de los equipos para entrar en un modo de bajo consumo en periodos prolongados en los que no utilizas el equipo.

En este caso no tiene mucho sentido por dos razones: el SSD no dispone de partes móviles que estén en continuo movimiento (desgaste y consumo) y que al entrar en hibernación el contenido de la RAM es volcado al SSD (desgaste y consumo) por lo que es una opción obsoleta que venía bien con los discos duros mecánicos pero no para quien tenga un SSD.

Pulsamos la Tecla Windows y escribimos “Panel de control”. Una vez en él nos dirigimos al punto “Opciones de energía” y cambiamos la configuración de todos los planes que allí tengamos.

Al pulsar sobre Cambiar la configuración del plan se abre una pantalla en la que a su vez debemos hacer clic en “Cambiar la configuración avanzada de energía”. Otra ventana más en la que ahora debemos desplegar el submenú “Suspender” y buscar “Hibernar tras”. Marcamos nunca (llegando a 0 minutos) y aceptamos.

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