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Lavavajillas

Los lavavajillas se presentan en 60 y 45 cm de ancho, de libre instalación o integrables. Se distinguen por la capacidad en servicios, la clase de eficiencia, el nivel de ruido y los programas, y encajan según el tamaño de la cocina y de la familia.

Los lavavajillas son de 60 o 45 cm, de libre instalación o integrables, con diferencias de servicios, nivel de ruido, programas y eficiencia.

6 artículos

Preguntas frecuentes sobre Lavavajillas

¿Qué ancho de lavavajillas elijo?

60 cm es el estándar para cocinas medias. Si el hueco es estrecho o vives solo o en pareja, un 45 cm cumple bien.

¿Cuántos servicios necesito?

Para familias pequeñas basta una capacidad media. Para hogares grandes, valora entre 10 y 13 servicios para lavar menos veces.

¿Qué programa es más eficiente?

El eco: gasta menos agua y energía, aunque tarda más que el normal. Úsalo con la carga completa.

¿Qué diferencia hay entre libre instalación e integrable?

El de libre instalación se ve y se coloca donde quieras. El integrable se oculta tras una puerta de mueble y exige un hueco concreto.

¿Hay que usar sal y abrillantador?

Si tu agua es dura, sí: la sal protege el descalcificador y el abrillantador mejora el secado. Muchos modelos indican cuándo rellenarlos.

Elige el ancho

60 cm para cocinas medias, 45 cm para huecos estrechos.

Mira antes

  • Servicios de capacidad
  • Eficiencia y ruido

Por qué elegir bien un lavavajillas

Un lavavajillas bien elegido ahorra tiempo, agua y energía frente al lavado a mano, y deja la vajilla más higiénica porque trabaja a temperaturas altas. La elección depende del tamaño de la cocina, del número de personas y de cuántas veces lo vas a poner a la semana.

Con unas pocas decisiones, que son el ancho, la instalación y la capacidad, ya tienes casi resuelta la compra. Lo demás son detalles que afinan el uso.

Ancho: 60 o 45 cm

El ancho estándar es de 60 cm, y es el más habitual en cocinas de tamaño medio. Los lavavajillas de 60 cm integrables se instalan bajo la encimera, tras una puerta a juego con los muebles. Los de 60 cm en blanco se colocan como electrodoméstico visible.

Para cocinas pequeñas existen los de 45 cm integrables, más estrechos y con menos capacidad. Son una solución cuando el hueco no admite uno estándar, o cuando vives solo o en pareja.

Capacidad en servicios

La capacidad se mide en servicios, donde un servicio es el juego de cubiertos y vajilla de una persona. Una familia pequeña tiene suficiente con una capacidad media, y los hogares grandes se benefician de la capacidad de 10 a 13 servicios. Más capacidad significa menos lavados a la semana, siempre que lo llenes bien.

Comprueba la distribución de las cestas: cestas regulables en altura, bandeja para cubiertos y soportes plegables ayudan a colocar sartenes y copas.

Eficiencia y consumo

La etiqueta energética indica la clase de eficiencia, el consumo de agua y energía por ciclo y el ruido. Los lavavajillas de bajo consumo y los de clase A gastan menos y se amortizan con el tiempo. El programa eco es el más eficiente, aunque dura más que uno normal.

Utilizar el lavavajillas con carga completa es lo más eficiente. Si lo pones a media carga con frecuencia, valora un modelo con programa de media carga.

Ruido y comodidad

Los decibelios importan sobre todo en cocinas abiertas al salón. Comprueba el nivel sonoro y considera los modelos silenciosos. Un modelo con luz en el suelo que proyecta un punto de luz indica que está funcionando, útil cuando no lo oyes.

Programas y funciones

Además del programa normal y el eco, conviene tener un programa rápido para vajilla poco sucia, uno intensivo para cacerolas y uno para cristalería. La función de secado extra y la apertura automática de la puerta ayudan a que la vajilla salga seca. Algunos modelos permiten programar el inicio para usar la tarifa eléctrica más baja.

Acabado y color

Los lavavajillas inox y los blancos son los más extendidos. Si hay otros electrodomésticos en la cocina, elige el acabado que combine. Un panel de control frontal visible, o uno oculto en el canto de la puerta, cambia la estética.

Instalación y mantenimiento

Necesita toma de agua, desagüe y enchufe cercanos. Un instalador lo conecta con seguridad. Limpia los filtros con regularidad, usa sal y abrillantador si tu agua es dura y revisa los brazos de aspersión para que no se atasquen. Para ajustar el gasto, existen los lavavajillas económicos y los reacondicionados.

Cómo cargarlo para que lave mejor

Retira los restos grandes de comida, pero no aclares la vajilla bajo el grifo: los detergentes actuales trabajan mejor con algo de suciedad. Coloca los platos hondos en la cesta inferior, con la parte sucia hacia el centro, y los vasos y tazas en la superior, boca abajo. Los cubiertos van repartidos, sin que se apilen, y las piezas grandes se sitúan en los laterales para no bloquear los brazos.

No sobrecargues ni dejes huecos que obliguen a lavar medio vacío. Una carga bien repartida deja la vajilla limpia y seca. Evita meter madera, cuchillos delicados o piezas que el fabricante no indique como aptas.

Productos y cuidados

Utiliza pastillas o detergente específico, y reponer la sal y el abrillantador cuando el aparato lo indique. Limpia el filtro cada pocas semanas y pasa un ciclo de limpieza con producto específico un par de veces al año. Deja la puerta entreabierta tras el lavado para evitar olores.

Primer uso

Antes del primer lavado, revisa que las conexiones de agua y desagüe estén bien apretadas, ajusta la dureza del agua según indique el manual y lanza un ciclo en vacío. Así compruebas que no hay fugas y dejas el aparato listo para su uso diario.