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Aniversario Xbox: así ha cambiado la consola de Microsoft

Gaming
15 de noviembre de 2021

Xbox cumple 20 años, y puede presumir de logros como haber popularizado el juego online en consolas, contar con algunos de los mejores estudios desarrolladores del mundo, ofrecer servicios tan apreciados como Xbox Game Pass, y ser la casa de sagas tan icónicas como Halo y Gears of War. Además, las nuevas Xbox Series X y Xbox Series S han empezado con muy buen pie.

Aniversario Xbox

Se cumplen 20 años del lanzamiento de la primera Xbox, con la que Microsoft entró de lleno en el mercado de las consolas. El tiempo ha demostrado que la apuesta de la compañía iba en serio, y después de dos décadas sigue siendo uno de los principales referentes de este negocio, habiendo sido además una pieza fundamental en la evolución del sector.

El 15 de noviembre de 2001, la primera Xbox salía a la venta en Norteamérica (los europeos tendríamos que esperar hasta marzo del año siguiente). Las consolas de videojuegos suponían un mercado en expansión que cada vez movía más dinero, pero también muy competitivo. Basta con ver lo que había sucedido con Sega unos meses antes: pese a que su Dreamcast había gustado a muchos y había recibido un muy buen catálogo de juegos, no era lo suficientemente rentable, y Sega decidió tirar la toalla con ella para centrarse en desarrollar juegos para consolas de otras compañías.

Aquello le vino bien a Microsoft, que pudo llenar ese hueco en el mercado y además recibir juegos de la propia Sega en Xbox. Sin embargo, también era un claro aviso de que el mercado de las consolas era un negocio muy incierto. Además, Microsoft se diferenciaba de las otras fabricantes por ser una compañía estadounidense en vez de japonesa, después de muchos años de claro dominio nipón en este sector.

Sin embargo, Microsoft supo marcar un perfil propio y atraer a millones de jugadores. Desde el principio destacó por sus excelentes juegos de disparos, un género más del gusto de los occidentales que hasta entonces no había despuntado tanto en consolas como en PC (salvo excepciones como el mítico GoldenEye 007 de N64). De hecho, uno de los juegos de lanzamiento de Xbox fue Halo: Combat Evolved, que inició la saga más emblemática para las consolas de Microsoft.

Además, una de las principales aportaciones de la primera Xbox fue su fuerte apuesta por el juego online, algo que Sega ya había intentado con la mencionada Dreamcast pero con lo que Sony y Nintendo aún daban pasos muy tímidos. Microsoft tuvo la voluntad de profundizar en ello desde el principio, y sólo un año después del lanzamiento de la consola inauguró Xbox Live, un ambicioso servicio de juego online mediante suscripción que supuso toda una revolución en aquel momento. Halo 2 fue especialmente popular en aquellas partidas online, y se convirtió en el juego más vendido de la Xbox original con 8,46 millones.

Microsoft y su objetivo de competir con Sony

La primera Xbox vendió 24 millones, una cifra que se quedó lejos de los 155 millones de la PlayStation 2 de Sony (que en aquella generación casi sostuvo una posición de monopolio) pero que se las apañó para superar en ventas no sólo a la Dreamcast de Sega, sino también a la GameCube de Nintendo. Es decir, ya con su primera consola Microsoft adelantó a las fabricantes clásicas del sector.

Pero sólo era el principio, y la compañía de Bill Gates quería ir mucho más allá en la siguiente generación. De hecho, su ambición era competir directamente con Sony pese a los aplastantes números de PS2, y para ello trazó una estrategia muy clara, que pasaba por adelantarse al lanzamiento de PlayStation 3, y ser esta vez ellos los primeros en lanzar la consola.

En Microsoft creían que gran parte del éxito de PS2 se debía a que Sony había lanzado la consola un año antes que Xbox y GameCube, y su primera competidora Dreamcast había claudicado tan pronto que PS2 se quedó sin rival en el mercado durante un valioso tiempo, lo cual le dio un gran impulso de cara a toda la generación. Esta vez, Microsoft quería invertir la dinámica, y ser ellos quienes contasen con un año de ventaja.

Por ello, se apresuraron a lanzar su segunda consola, Xbox 360, a finales de 2005 en todo el mundo, apenas cuatro años después del lanzamiento de la primera Xbox (y sólo tres años y medio después de que aquella consola hubiese aparecido en mercados como el europeo). Ciertamente, aquel rápido lanzamiento fue importantísimo para posicionar Xbox 360, y acabó vendiendo 84 millones, unas magníficas cifras que resultaron en prácticamente un empate técnico con las de PS3 (que vendió 87,4 millones).

Xbox 360, la consola que consolidó a Microsoft en la industria

Sin duda, Xbox 360 supuso un avance tremendo para Microsoft en la industria de las consolas, que venía de un casi monopolio de Sony y en una sola generación consiguió ponerse a su nivel. Eso sí, la gran vencedora de la generación fue la Wii de Nintendo, que superó los 100 millones, aunque con un enfoque y una audiencia muy diferentes, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

En cualquier caso, el año de ventaja no fue el único motivo del éxito de Xbox 360, ni mucho menos. Esta consola vio nacer sagas tan importantes como Gears of War, que supuso una revolución para los juegos de disparos; o Mass Effect, saga de referencia del rol occidental de ciencia ficción cuya primera entrega apareció inicialmente en exclusiva para esta consola, aunque desembarcaría más adelante en otras plataformas. También hay que destacar que muchos juegos multiplataforma funcionaban mejor en Xbox 360 que en PS3, debido a lo complicado que resultaba programar para esta última, lo que hizo que numerosos usuarios prefiriesen Xbox 360.

Además, el músculo financiero de Microsoft le permitió llegar a importantes acuerdos con las desarrolladoras. Se aseguró la exclusividad temporal de las expansiones de Grand Theft Auto IV, el juego más importante de aquella época, en una jugada que dio mucho que hablar. Y para intentar penetrar en el mercado japonés, que se le resistía, consiguió en exclusiva los juegos de rol Blue Dragon y Lost Odyssey, del creador de Final Fantasy, aunque ni siquiera así logró unas ventas significativas en el país nipón, pese al éxito de la consola en el resto del mundo.

También hay que decir que, aunque beneficiase enormemente a su posición en el mercado, el lanzamiento prematuro del que hablábamos antes también conllevó algunos sacrificios y problemas. Los modelos más antiguos de Xbox 360 eran muy propensos a presentar fallos técnicos con el tiempo, y muchos usuarios se acabaron encontrando con las famosas “tres luces rojas” en su consola, que se quedaba inservible.

Eso sí, también es importante recordar que Microsoft no abandonó a sus usuarios, ya que extendió el período de garantía para atender a todos los usuarios afectados pese al inmenso coste que le supuso, y se aseguró de eliminar este problema en los siguientes modelos de la consola.

Por otra parte, Xbox 360 recibió a mitad de su ciclo el periférico Kinect, en el que Microsoft puso muchas expectativas. Era la respuesta de la compañía a los sistemas por control de movimiento de Wii y PlayStation Move, aunque en el caso de Kinect analizaba por completo y con gran precisión todos los movimientos del jugador, sin necesidad de mandos ni botones. Fue un éxito inmediato, y en su versión para Xbox 360 vendió 24 millones, convirtiendo al juego que incluía en su pack (Kinect Adventures) en el más vendido de Xbox 360.

Xbox One: comienzo accidentado y cambio de rumbo

El balance había sido bueno para Microsoft con Xbox 360, pero ahora llegaba el desafío de una nueva generación. Y lo cierto es que, para el lanzamiento de su siguiente consola (Xbox One), Microsoft tomó algunas decisiones cuestionables que le hicieron volver a perder algo de ventaja respecto a Sony y su PlayStation 4. Aunque la compañía estadounidense no ha revelado datos de ventas oficiales, los expertos calculan que Xbox One ha vendido aproximadamente 50 millones entre todos sus modelos (menos de la mitad que PS4).

Esta vez, las dos consolas rivales aparecieron prácticamente al mismo tiempo (en noviembre de 2013), aunque el precio inicial de Xbox One estaba 100 dólares/euros por encima. Microsoft se empeñó en que todas sus Xbox One viniesen acompañadas de un Kinect mejorado y diseñado para la nueva consola, lo cual encarecía significativamente el producto. Sin embargo, y pese al éxito de Kinect en la anterior consola, gran parte de los usuarios ya se había cansado de la experiencia que ofrecía este periférico, y no veían la necesidad de pagar más por tenerlo incluido. Además, existía preocupación por la posible invasión de privacidad al tener un aparato como Kinect siempre encendido.

Otras de las grandes polémicas de Xbox One fueron las intenciones de Microsoft de exigir una conexión permanente a Internet (o como mínimo de una vez al día) para poder jugar, y de limitar el intercambio, reventa y alquiler de juegos físicos. La controversia en la comunidad de jugadores fue tan grande que la compañía dio marcha atrás a estos planes incluso antes del lanzamiento de la consola, y también acabó rectificando en la cuestión de Kinect al cabo del tiempo, empezando a vender Xbox One sin este periférico y más barata menos de un año después de su lanzamiento. Sin embargo, la imagen de la marca Xbox ya había sufrido un daño considerable a ojos de muchos consumidores.

Tras aquellas polémicas iniciales, hay que reconocer que Microsoft supo escuchar a los usuarios y retomar el rumbo, no sólo para corregir aquellas malas decisiones sino también para tomarse muy en serio algunas de las principales demandas de los usuarios, entre ellas la retrocompatibilidad. Desde 2015, Microsoft empezó a integrar la compatibilidad de juegos de anteriores consolas Xbox en Xbox One, y desde entonces es la compañía que más en serio se ha tomado esta cuestión, dedicando muchos recursos para poder jugar a cada vez más juegos de los antiguos catálogos en las nuevas consolas, incluso con mejoras de rendimiento.

También ofreció una variedad de modelos adicionales de la consola para adaptarse a distintos tipos de jugadores: además del típico modelo “slim” más ligero y eficiente (Xbox One S), también lanzó una versión aún más barata y sin lector de discos (Xbox One S All-Digital Edition), así como un modelo más avanzado técnicamente llamado Xbox One X, que superó en potencia a PlayStation 4 Pro y mostraba muchos juegos con mayor resolución y fluidez.

Sin embargo, la mayor aportación de Xbox One fue sin duda Xbox Game Pass, una nueva manera de consumir videojuegos que ha supuesto un cambio de paradigma. Se trata de un servicio por suscripción que permite acceso a un catálogo específico de juegos, que va cambiando cada mes. Es cierto que Sony se había adelantado con su propio servicio de suscripción PlayStation Now, pero hay que reconocer que es Xbox Game Pass el que ha marcado la diferencia al ofrecer contenidos más atractivos y actuales, así como un servicio más desarrollado.

Xbox Series X y Xbox Series S, una nueva generación en torno a Xbox Game Pass

Hoy en día, Xbox Game Pass está plenamente consolidado como el servicio en torno al cual gira toda la estrategia de Microsoft en el sector de los videojuegos, y también está disponible en PC, iOS y Android, y por supuesto en las Xbox de nueva generación que llegaron al mercado el año pasado.

Xbox Series X y Xbox Series S son la nueva generación de consolas de Microsoft. La compañía decidió lanzar dos modelos diferentes: uno “premium” más potente en el que los juegos alcanzan un mejor rendimiento, y otro más asequible y básico para facilitar el salto a la nueva generación a todo tipo de usuarios.

Las nuevas consolas han empezado con muy buen pie, ofreciendo un gran servicio y un catálogo cada vez más completo. En nuestro post de los mejores lanzamientos del mes podéis ver los últimos grandes juegos que han aparecido para ellas. Otro destacado servicio que Microsoft ha ideado con motivo de la nueva generación es Smart Delivery, que garantiza que comprando un juego para cualquier consola Xbox podamos acceder a la mejor versión del mismo al usarlo en otra Xbox.

Por su parte, la retrocompatibilidad sigue siendo importante para Microsoft, que ha seguido profundizando en ella, no sólo en el catálogo de juegos sino también en los periféricos: los mandos y la mayoría de accesorios de Xbox One son compatibles con Xbox Series X/S, a diferencia de lo que ocurrió en la anterior generación.

Tampoco podemos olvidarnos del bombazo que ha supuesto la adquisición de ZeniMax Media (matriz de Bethesda Softworks) por parte de Microsoft, una jugada maestra que le ha dado el control de sagas como The Elder Scrolls, Fallout, Doom, Quake, Wolfenstein, Dishonored, The Evil Within, etc. Además, incluso en Japón parece que la marca Xbox por fin se está haciendo un hueco, y según datos de Famitsu las nuevas Xbox Series X y S han vendido más consolas en menos de un año en dicho país que Xbox One en sus primeros cuatro años.

Después de 20 años, las cosas marchan bien para el negocio Xbox, que parece haber entendido las demandas y necesidades de los jugadores aunque en algunos momentos del pasado haya tenido sus dificultades. Microsoft es actualmente propietaria de muchos de los mejores estudios desarrolladores del sector, ofrece un servicio extraordinario con Xbox Game Pass, Smart Delivery, retrocompatibilidad y otras funciones, y cada vez convence a más usuarios con una experiencia totalmente orientada a disfrutar de los videojuegos en su sentido más puro y adaptado a los tiempos que corren.

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