Discos Duros
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WD My Passport 5TB 2.5" USB 3.1 Negro
Adata SE920 SSD Externo 1TB Thunderbolt 4 Negro
Corsair EX400U USB4 SSD Externo 2TB USB-C Thunderbolt 4 hasta 4.000 MB/s Formato Portátil Pequeño
LaCie d2 Professional 3.5" 8TB Thunderbolt 3/USB 3.1
SanDisk Extreme PRO 2TB Disco SSD Externo 3800MB/s USB-C 4 Thunderbolt Negro
Disco Duro Glyph Atom EX20 4 TB SSD USB-C NVMe 2100 MB/s Resistente
Disco Duro Glyph Atom EX80 1 TB SSD 7000 MB/s Thunderbolt 3/4/5 + Montaje magnético
Disco Duro Glyph Atom EX80 2TB SSD USB4 7000MB/s Location-Tracking
Disco Duro Glyph Atom EX80 8TB SSD Thunderbolt 5 7000MB/s con SMART y Montaje Magnético
Disco Duro Glyph BlackBox Plus 1TB SSD USB Tipo C 560MB/s Thunderbolt 3
Disco Duro LaCie 1big Dock 30 TB HDD 7200 rpm Thunderbolt 3 + USB 3.2 Gen 1
Disco Duro LaCie Rugged STND4000400 4TB SSD USB-C 4000MB/s Resistente IP54
Disco Duro Lacie 1big Dock 20 TB HDD 7200 RPM USB 3.2 Gen 1 Thunderbolt 3
Disco Duro Lacie 1big Dock 8TB HDD 7200rpm Thunderbolt 3 USB-C Lector SD
Disco Duro SanDisk PRO-G40 4TB SSD NVMe 3000MB/s Thunderbolt 3 USB 3.2 Gen 2
Disco Duro SanDisk Professional G-DRIVE Project 18 TB HDD 7200 rpm Thunderbolt 3 Aluminio
Disco Duro SanDisk SDPHK2H-024T-MBAAD 16TB HDD 7200rpm USB 3.2 Gen 2 Thunderbolt 3
Disco Duro Sandisk Professional G-Raid Project 2 SDPHK2H-016T-MBAAD 16TB HDD 7200rpm Thunderbolt 3 RAID
Disco Duro Sandisk SDPHK2H-036T-MBAAD 36TB HDD 7200rpm Thunderbolt 3 Escritorio
Disco Duro Seagate 1TB SSD 1000MB/s STMX2000400 Thunderbolt Silicona Gris
G-Technology G-DRIVE Mobile Disco Duro Externo 1TB Thunderbolt Plata
G-Technology G-DRIVE ev ATC Disco Duro Externo 2.5" 1TB Thunderbolt Negro
LaCie 1big Dock 10TB Thunderbolt 3/USB 3.1
LaCie 2BIG DOCK 20TB Thunderbolt 4/USB-C
LaCie 2BIG DOCK 32TB Thunderbolt 4/USB-C
LaCie 2BIG DOCK 40TB Thunderbolt 4/USB-C
LaCie Mobile Drive Secure Disco Duro Externo 2.5" 2TB USB-C
LaCie Mobile Drive Secure Disco Duro Externo 2.5" 4TB USB-C
SSD externo LaCie Mobile SSD Secure 2TB NVMe Thunderbolt USB-C 1050MB/s Gris
SanDisk Extreme PRO 4TB Disco SSD Externo 3800MB/s USB-C 4 Thunderbolt Negro
Transcend ESD310C 128GB SSD 3D NAND 1050MB/s USB 3.2 Gen 2x2 Aluminio AES Thunderbolt
Transcend JetDrive 855 SSD 960GB Thunderbolt
WD Black D50 Game Dock 1TB SSD
WD Black D50 Game Dock 2TB SSD
WD G-Drive Mobile Pro SSD 500GB Thunderbolt 3
¿Qué es un disco duro?
El disco duro es uno de los elementos centrales de nuestro ordenador. Indistintamente de si es sobremesa o portátil, todos los ordenadores disponen de al menos un disco duro o de almacenamiento, puesto que los SSD, mal llamados discos duros SSD, también son dispositivos de almacenamiento pero no son un disco duro tradicional.
Los más extendidos actualmente están formados por platos apilados en torno a un eje y una serie de cabezales que escriben y acceden a la información grabándola y leyéndola directamente en esos platos.
Desde los IDE a los discos duros SATA, un tipo de conexión, la evolución ha sido imparable tanto en la velocidad de lectura y escritura como en la de transmisión de datos (mucho más rápida en los SATA) y sobre todo en la capacidad de almacenamiento.
Si hace 15 años lo normal era tener un disco duro de 20GB, en la actualidad es muy común que el usuario medio disponga de un disco duro externo de 1TB, o incluso de 2TB, además de los discos que monte en el interior de su PC. 1 Terabyte son 1024 Gigabytes, por lo que queda claro en este aspecto el tremendo avance que se ha realizado.
Los ‘discos duros SSD’ son llamados así por ser un medio de almacenamiento, pero no están formados por discos ni platos, asemejándose más a una memoria USB, pero con una tasa de lectura y escritura y capacidad mucho mayor.
Esta tecnología lleva unos años en el mercado y poco a poco se va asentando, haciendo que los ssd cada vez cobren más protagonismo, sobre todo en los ambientes más exigentes como en el gaming y en entornos profesionales como el diseño y la ingeniería.
¿Cuáles son los diferentes tipos de discos duros?
A lo largo de varios años, como ha ocurrido con toda la tecnología, los discos duros han evolucionado muchísimo tanto en tamaño, prestaciones, estructura, modo de almacenamiento y mucho más.
Eso sí, lo que no ha cambiado hasta la fecha es que pueden ser internos, dentro del ordenador, o externos, que se conectan al equipo mediante USB, por ejemplo.
Ahora bien, dentro de esta categoría existen diferentes tipos de discos duros de los que toca hablar a continuación.
En total se dividen en 5 categorías diferentes:
PATA
Estos fueron los primeros discos duros del mercado, concretamente en 1986, y desde hace más de 30 años ofrecen una tecnología capaz de conectar discos duros y otros dispositivos a un ordenador.
Los discos PATA destacan por una transferencia de datos de 133MB/s, se pueden conectar a un máximo de 2 dispositivos y almacenan datos mediante el uso del magnetismo.
SATA
Las unidades SATA vinieron a ser el reemplazo de los discos PATA en ordenadores de sobremesa y portátiles.
La única diferencia está en la interfaz, ya que el método de conexión a un ordenador es prácticamente el mismo.
SCSI
La principal bondad de estos discos duros es que se pueden conectar de forma interna o externa al equipo y te pueden servir para operaciones 24/7, mejor escalabilidad y flexibilidad y son muy útiles para almacenar y mover grandes cantidades de datos.
Eso sí, los discos duros SCSI utilizan la interfaz del sistema de pequeños ordenadores para conectarse al PC, por lo que tienen que ser eliminados al final del proceso.
HDD
Una unidad de disco duro HDD es un dispositivo de almacenamiento no volátil que guarda la información en el equipo de manera permanente.
SDD
Por último, los discos duros SDD son lo último en la industria de la informática.
Su principal virtud es que son diferentes a otros discos duros, ya que hacen uso de memoria flash en vez de partes móviles o magnetismo.
Lo que consigue con esto es un acceso más rápido a los datos, menores tiempos de transferencia, durabilidad y menos uso de energía.
La clave está, sobre todo, en sus conexiones M2 que pueden alcanzar velocidades de lectura de hasta 2,5 Gbps.
Diferencias entre un disco duro tradicional y un SSD
Estructura
La principal diferencia entre, por ejemplo, un disco duro externo de 2TB y un SSD es su estructura. Mientras que el primero está compuesto de platos, o discos, que giran alrededor de un eje y dispone de un cabezal formado por multitud de piezas móviles, el interior del SSD es un chip que se asemeja, por ejemplo, a un módulo de memoria RAM o un Pendrive.
Tecnología
Al margen de la estructura y la fabricación, en el plano técnico la diferencia más importante, y la que está haciendo que cada vez haya más unidades de estado sólido (Solid-State Drive) es que disponen de una tasa de lectura y escritura endiabladamente altas que llegan a superar los varios gigabytes por segundo. Ningún disco duro sata, interno o externo, independientemente de la marca o modelo, puede alcanzar esas velocidades. Además, al ser una unidad sólida, como su nombre indica, un SSD de 1TB es mucho más resistente que su homónimo tradicional ante un golpe, caída o vibración, ya que no dispone de piezas móviles que puedan descolocarse o sufrir deterioro por el uso.
Evolución
Además, esta eterna lucha entre una tecnología ya amortizada y otra en auge genera comparaciones cada vez más odiosas. Si en estos momentos, y sobre todo en años anteriores, la mejor opción de cara a obtener el mejor rendimiento era instalar un pequeño SSD para instalar en él el sistema operativo y las aplicaciones más utilizadas, relegando al disco duro como dispositivo donde almacenar documentos y archivos pesados como películas, series o juegos, el paso de los años y las mejoras en el diseño y estructura de los chips están propiciando el abaratamiento de los discos SSD a marchas forzadas, por lo que puede que pronto baste con uno de éstos para satisfacer todas nuestras necesidades de almacenamiento.
¿Qué factores influyen en la velocidad de un disco duro?
Para aclarar algunos conceptos relativos a la velocidad de lectura y escritura que nos referíamos más arriba, vamos a dejar claros algunos aspectos que forman parte de este baile de siglas y nombres.
En primer lugar, el tiempo de acceso de los discos duros magnéticos (los tradicionales) es el lapso transcurrido desde que ejecutamos una orden y esta tiene lugar (abrir, copiar, eliminar, etc.) y depende del tiempo que tarda el cabezal en llegar a la posición adecuada para llevar a cabo las tareas indicadas.
En los SSD este tiempo es el que tarda la interfaz en acceder a la celda de memoria que contiene la información. Si en el primer caso se realiza con un lector óptico acoplado a distintos cabezales que se mueven entre los platos giratorios del dispositivo, en el SSD basta con una sencilla instrucción para llevarlo a cabo, una forma mucho más rápida y eficiente energéticamente. También influye en este aspecto la velocidad de giro o RPM, aunque no es de los elementos más determinantes.
Este último factor, el de las RPM, es sólo aplicable a los discos mecánicos -que son los que están compuestos de platos que giran en torno a un eje- y mide la velocidad de rotación de esos discos. En la actualidad encontrarás cuatro velocidades: 5.200, 5.400, 5.900 y 7.200 revoluciones por minuto.
La velocidad de transferencia nos indica el volumen de datos que puede recibir o enviar y depende en gran manera de la interfaz utilizada (IDE, SATA, USB, Thunderbolt). La interfaz es la forma en la que conectamos físicamente nuestro dispositivo. Aquí encontramos distintas fórmulas tanto en los discos duros internos como en los externos
La memoria caché o buffer es la memoria secundaria que guarda información de forma temporal. Esta memoria de acceso rápido almacena los últimos datos leídos para agilizar cualquier proceso posterior. Debido a su escaso tamaño, que habitualmente es de entre 8 y 64 MB, esta memoria se encuentra en constante actualización.
¿Qué es un disco duro?
El disco duro es uno de los elementos centrales de nuestro ordenador. Indistintamente de si es sobremesa o portátil, todos los ordenadores disponen de al menos un disco duro o de almacenamiento, puesto que los SSD, mal llamados discos duros SSD, también son dispositivos de almacenamiento pero no son un disco duro tradicional.
Los más extendidos actualmente están formados por platos apilados en torno a un eje y una serie de cabezales que escriben y acceden a la información grabándola y leyéndola directamente en esos platos.
Desde los IDE a los discos duros SATA, un tipo de conexión, la evolución ha sido imparable tanto en la velocidad de lectura y escritura como en la de transmisión de datos (mucho más rápida en los SATA) y sobre todo en la capacidad de almacenamiento.
Si hace 15 años lo normal era tener un disco duro de 20GB, en la actualidad es muy común que el usuario medio disponga de un disco duro externo de 1TB, o incluso de 2TB, además de los discos que monte en el interior de su PC. 1 Terabyte son 1024 Gigabytes, por lo que queda claro en este aspecto el tremendo avance que se ha realizado.
Los ‘discos duros SSD’ son llamados así por ser un medio de almacenamiento, pero no están formados por discos ni platos, asemejándose más a una memoria USB, pero con una tasa de lectura y escritura y capacidad mucho mayor.
Esta tecnología lleva unos años en el mercado y poco a poco se va asentando, haciendo que los ssd cada vez cobren más protagonismo, sobre todo en los ambientes más exigentes como en el gaming y en entornos profesionales como el diseño y la ingeniería.
¿Cuáles son los diferentes tipos de discos duros?
A lo largo de varios años, como ha ocurrido con toda la tecnología, los discos duros han evolucionado muchísimo tanto en tamaño, prestaciones, estructura, modo de almacenamiento y mucho más.
Eso sí, lo que no ha cambiado hasta la fecha es que pueden ser internos, dentro del ordenador, o externos, que se conectan al equipo mediante USB, por ejemplo.
Ahora bien, dentro de esta categoría existen diferentes tipos de discos duros de los que toca hablar a continuación.
En total se dividen en 5 categorías diferentes:
PATA
Estos fueron los primeros discos duros del mercado, concretamente en 1986, y desde hace más de 30 años ofrecen una tecnología capaz de conectar discos duros y otros dispositivos a un ordenador.
Los discos PATA destacan por una transferencia de datos de 133MB/s, se pueden conectar a un máximo de 2 dispositivos y almacenan datos mediante el uso del magnetismo.
SATA
Las unidades SATA vinieron a ser el reemplazo de los discos PATA en ordenadores de sobremesa y portátiles.
La única diferencia está en la interfaz, ya que el método de conexión a un ordenador es prácticamente el mismo.
SCSI
La principal bondad de estos discos duros es que se pueden conectar de forma interna o externa al equipo y te pueden servir para operaciones 24/7, mejor escalabilidad y flexibilidad y son muy útiles para almacenar y mover grandes cantidades de datos.
Eso sí, los discos duros SCSI utilizan la interfaz del sistema de pequeños ordenadores para conectarse al PC, por lo que tienen que ser eliminados al final del proceso.
HDD
Una unidad de disco duro HDD es un dispositivo de almacenamiento no volátil que guarda la información en el equipo de manera permanente.
SDD
Por último, los discos duros SDD son lo último en la industria de la informática.
Su principal virtud es que son diferentes a otros discos duros, ya que hacen uso de memoria flash en vez de partes móviles o magnetismo.
Lo que consigue con esto es un acceso más rápido a los datos, menores tiempos de transferencia, durabilidad y menos uso de energía.
La clave está, sobre todo, en sus conexiones M2 que pueden alcanzar velocidades de lectura de hasta 2,5 Gbps.
Diferencias entre un disco duro tradicional y un SSD
Estructura
La principal diferencia entre, por ejemplo, un disco duro externo de 2TB y un SSD es su estructura. Mientras que el primero está compuesto de platos, o discos, que giran alrededor de un eje y dispone de un cabezal formado por multitud de piezas móviles, el interior del SSD es un chip que se asemeja, por ejemplo, a un módulo de memoria RAM o un Pendrive.
Tecnología
Al margen de la estructura y la fabricación, en el plano técnico la diferencia más importante, y la que está haciendo que cada vez haya más unidades de estado sólido (Solid-State Drive) es que disponen de una tasa de lectura y escritura endiabladamente altas que llegan a superar los varios gigabytes por segundo. Ningún disco duro sata, interno o externo, independientemente de la marca o modelo, puede alcanzar esas velocidades. Además, al ser una unidad sólida, como su nombre indica, un SSD de 1TB es mucho más resistente que su homónimo tradicional ante un golpe, caída o vibración, ya que no dispone de piezas móviles que puedan descolocarse o sufrir deterioro por el uso.
Evolución
Además, esta eterna lucha entre una tecnología ya amortizada y otra en auge genera comparaciones cada vez más odiosas. Si en estos momentos, y sobre todo en años anteriores, la mejor opción de cara a obtener el mejor rendimiento era instalar un pequeño SSD para instalar en él el sistema operativo y las aplicaciones más utilizadas, relegando al disco duro como dispositivo donde almacenar documentos y archivos pesados como películas, series o juegos, el paso de los años y las mejoras en el diseño y estructura de los chips están propiciando el abaratamiento de los discos SSD a marchas forzadas, por lo que puede que pronto baste con uno de éstos para satisfacer todas nuestras necesidades de almacenamiento.
¿Qué factores influyen en la velocidad de un disco duro?
Para aclarar algunos conceptos relativos a la velocidad de lectura y escritura que nos referíamos más arriba, vamos a dejar claros algunos aspectos que forman parte de este baile de siglas y nombres.
En primer lugar, el tiempo de acceso de los discos duros magnéticos (los tradicionales) es el lapso transcurrido desde que ejecutamos una orden y esta tiene lugar (abrir, copiar, eliminar, etc.) y depende del tiempo que tarda el cabezal en llegar a la posición adecuada para llevar a cabo las tareas indicadas.
En los SSD este tiempo es el que tarda la interfaz en acceder a la celda de memoria que contiene la información. Si en el primer caso se realiza con un lector óptico acoplado a distintos cabezales que se mueven entre los platos giratorios del dispositivo, en el SSD basta con una sencilla instrucción para llevarlo a cabo, una forma mucho más rápida y eficiente energéticamente. También influye en este aspecto la velocidad de giro o RPM, aunque no es de los elementos más determinantes.
Este último factor, el de las RPM, es sólo aplicable a los discos mecánicos -que son los que están compuestos de platos que giran en torno a un eje- y mide la velocidad de rotación de esos discos. En la actualidad encontrarás cuatro velocidades: 5.200, 5.400, 5.900 y 7.200 revoluciones por minuto.
La velocidad de transferencia nos indica el volumen de datos que puede recibir o enviar y depende en gran manera de la interfaz utilizada (IDE, SATA, USB, Thunderbolt). La interfaz es la forma en la que conectamos físicamente nuestro dispositivo. Aquí encontramos distintas fórmulas tanto en los discos duros internos como en los externos
La memoria caché o buffer es la memoria secundaria que guarda información de forma temporal. Esta memoria de acceso rápido almacena los últimos datos leídos para agilizar cualquier proceso posterior. Debido a su escaso tamaño, que habitualmente es de entre 8 y 64 MB, esta memoria se encuentra en constante actualización.