Discos Duros SSD

En PcComponentes disponemos del disco duro SSD que estás buscando al contar con discos SSD de las mejores marcas. Kingston, Crucial, Sandisk… ¿qué SSD quieres?

115 artículos
FILTRARL

¿Qué es un disco duro SSD?

Los discos SSD son la evolución natural de los discos duros físicos tradicionales. También llamados discos duros sólidos, un disco SSD se diferencia de la tecnología anterior en que no posee cabezales ni discos, almacenando y accediendo a los datos directamente en módulos de memoria, como un pen drive. Dicho formato permite una mejora de velocidad increíble que alcanza varios gigabytes de lectura y escritura.

Basado en una estructura de puentes NAND, la memoria flash mantiene la información incluso cuando no recibe electricidad, al contrario de lo que ocurre con la memoria RAM.

Un SSD se compone básicamente de tres elementos, que combinados, proporcionan un rendimiento ostensiblemente mejor que los discos duros tradicionales.

La controladora es un procesador que se encarga de mantener la estructura de memoria NAND que conforma el disco duro sólido y es, sin duda, el elemento más importante de SSD.

Los discos duros SSD disponen de una memoria caché, como cualquier otro disco duro, en la que almacena en un directorio la información con la que está trabajando, a modo de índice, hasta que se apaga el dispositivo.

Por último encontramos el condensador, cuya función es salvar la información del disco SSD si se interrumpe la corriente de energía de forma abrupta, pasándola de la memoria caché (volátil) a la memoria NAND (no volátil).

Ventajas del disco SSD

Las ventajas de los discos SSD con respecto a los discos antiguos son múltiples y variadas, siendo las más notorias su estructura y velocidad.

La estructura de un disco duro SSD no contiene las partes móviles tradicionales, cabezales y discos, sino que está construido formando una placa con piezas fijas, módulos de memoria NAND y buses de conexión principalmente.

Dicha estructura es la que le confiere todas las ventajas que podemos disfrutar en un SSD: mayor velocidad, resistencia a golpes, durabilidad y ruido prácticamente inexistente.

Al no existir piezas móviles, el desgaste es muchísimo menor, consiguiendo un aumento de horas efectivas de uso muchísimo mayor. La desaparición del cabezal y los discos ha desembocado en un acceso directo a los datos almacenados en los módulos de memoria (con una estructura similar a la de un pen drive). En los discos duros antiguos, el cabezal debía dirigirse hacia la parte del disco en la que se encontraba la información y comenzar a leerla. Además, en muchas ocasiones, podríamos encontrarnos con que la información estuviera fragmentada, es decir, almacenada en distintas partes del disco, incluso en otro plato, ocasionando una lentitud que se tornaba exasperante en algunos momentos. Ahora todo funciona de forma mucho más fluida al no existir fragmentación y acceder directamente a los datos mediante buses de comunicación.

Como consecuencia de, sí, otra vez de las partes móviles, se ha reducido el nivel de ruido del disco SSD hasta prácticamente hacerlo inaudible, logrando una sensación de ruido cero ante el oído humano.

La reducción del consumo y de temperatura también son manifiestas en el uso diario de un disco duro SSD. Unido al resto de factores, comprar un SSD es una apuesta por la innovación y el rendimiento bruto y neto de tu ordenador, ya sea apostando por un disco duro SSD interno o un disco duro SSD externo.