Qué es la frecuencia de refresco y cómo influye en un monitor

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¿A mayor frecuencia de refresco será mejor el monitor? ¿Es mejor comprar la tasa de refresco más alta del mercado? Aquí solucionamos tus dudas para que elijas el mejor monitor

¿Quieres comprar un monitor o pantalla y no sabes cuál elegir? A la hora de decidirte por un monitor para el ordenador o una pantalla para ver mayoritariamente la TV, es habitual encontrarse con un gran número de términos y características que definen este producto, y esto puede complicar tu elección. A continuación vamos a explicarte qué es la frecuencia de refresco y cómo influye en un monitor.

De esta forma, dependiendo del uso que le vayas a dar y tus necesidades, podrás contar con la información necesaria para hacer la mejor elección.

Para empezar esta guía, vamos a aclarar en primer lugar de qué se trata la frecuencia de refresco. Este término hace referencia al número de veces que los monitores de PC o pantallas LED se actualizan con nuevas imágenes cada segundo. Por ejemplo, un monitor de PC con una frecuencia de refresco de 60 Hz significa que la pantalla se actualiza 60 veces por segundo. Una mayor frecuencia de refresco generaría una imagen más suave y nítida.

En definitiva, se trata del número de eventos (imágenes) que una pantalla muestra a cada segundo. Como se mide en hercios (Hz) se denomina frecuencia, y cuanto más alta sea esta, más nítida percibiremos la imagen que se muestra. Generalmente, a estos eventos-imágenes, se les ha denominado frames. Y los frames por segundo, determinan la calidad de la imagen que puede mostrar un monitor o pantalla digital.

En la pantalla TV o de ordenador antigua, una frecuencia de refresco baja hacía que la imagen que mostraba el monitor parpadeara visiblemente a medida que se actualizaba. Una mayor frecuencia de refresco eliminaba el parpadeo visual.

En cualquier pantalla LED plana actual, no verás ningún parpadeo con una menor frecuencia de refresco. Sin embargo, los monitores con mayor frecuencia emiten una imagen más nítida y suavizada.

Es por eso que los monitores más caros, diseñados específicamente para jugar a videojuegos (gaming) o para disfrutar de películas en Blu-Ray se anuncian informando de sus altas frecuencias de refresco como 144 Hz o 240 Hz, lo que supone un gran paso adelante con respecto a la típica frecuencia de refresco de 60 Hz que tradicionalmente ha tenido la pantalla del PC o los televisores antiguos. Para el usuario, la diferencia se puede notar incluso cuando movemos el ratón por la pantalla. La frecuencia máxima de refresco que puedes utilizar depende de tu monitor. En general, los monitores más baratos soportan frecuencias de refresco más bajas que los monitores más caros.

Cuántos hercios tiene que llevar un televisor

En términos generales, 60Hz es el mínimo para disfrutar de una buena calidad en tu experiencia de juego o visionado en tu monitor. Las tasas de refresco ahora están llegando hasta los 240 Hz. Para los jugadores, es importante tener una tasa de actualización rápida que les permita, no solo disfrutar de su experiencia de juego al máximo, sino también estar mucho más atentos y concentrados a cualquier reflejo o reacción que el juego requiera. Incluso para los que no juegan de manera habitual a juegos, una frecuencia por debajo de los 60 Hz empezará a afectar a la experiencia general del PC.

Sin embargo, a medida que aumentes la resolución, generalmente reducirás la frecuencia de refresco del mismo. Por ejemplo, es más complicado encontrar un monitor de PC o pantalla de TV 4K con una frecuencia de refresco de 240 Hz, pero sí a 60 Hz. Por ejemplo, para un gamer de PC, un monitor de ordenador de 144Hz será perfecta, uno de consola o uno con juegos básicos de PC se las arreglará con 60 Hz. Si te gusta la velocidad y la mayor nitidez en la imagen, necesitas un monitor con una frecuencia de refresco de 240Hz.

Al buscar una pantalla de Smart tv, una frecuencia de refresco más alta suele ser mejor, pero no siempre es lo más importante que hay que buscar. Hay otras consideraciones importantes como el tiempo de respuesta, la precisión del color y el ángulo de visión que ofrece. Pero siempre querrás usar la mayor frecuencia de actualización que tu pantalla o monitor pueda soportar.

En general, los PC modernos deben seleccionar automáticamente la mejor y más alta frecuencia de refresco para cada monitor que se conecte. Pero esto no siempre sucede automáticamente, por lo que a veces puede ser necesario cambiar la frecuencia de refresco manualmente.

Cómo cambiar la frecuencia de refresco en Windows 10

Para cambiar la frecuencia de refresco de un monitor en Windows 10, debes hacer clic con el botón derecho del ratón en el escritorio y, a continuación, seleccionar el comando "Configuración de pantalla".

Desplázate un poco hacia abajo en el panel derecho y, a continuación, haz clic en el enlace "Configuración de pantalla avanzada" para continuar. Clica en el enlace "Propiedades del adaptador de pantalla" debajo de la pantalla que deseas configurar.

Haz clic en la pestaña "Monitor" de la ventana de propiedades que aparece y, a continuación, seleccione la frecuencia de refresco deseada en la casilla "Frecuencia de refesco de pantalla". Haz clic en "Aceptar" para continuar. El cambio se efectuará inmediatamente.

Cómo cambiar la frecuencia de actualización en Windows 7

Para cambiar la frecuencia de actualización de un monitor en Windows 7, haz clic con el botón secundario en el escritorio y, a continuación, selecciona el comando "Resolución de pantalla".

Si tienes varias pantallas conectadas a tu PC, selecciona la que desea configurar aquí. Haz clic en el enlace "Configuración avanzada" para cambiar tu configuración.

Haz clic en la pestaña "Monitor" y, a continuación, seleccione la frecuencia de refresco deseada en el cuadro "Frecuencia de refresco de pantalla". Haz clic en "Aceptar" para guardar los cambios. Windows cambiará inmediatamente a la nueva frecuencia de refresco.

Diversos estudios con el ojo humano han determinado que, como máximo, los ojos de las personas solo están capacitados para percibir un total de 40 FPS (frames por segundo) sin embargo, cada uno tiene una capacidad de percepción distinta.

Por eso en ocasiones algunos usuarios con pantallas que tienen una baja frecuencia de refresco, pueden llegar a sufrir mareos y dolores de cabeza tras un largo período de exposición a estas pantallas.

En cualquier caso, es evidente que disfrutaremos mucho más de un juego o una película, cuanto mayor sea la frecuencia de refresco del monitor que nos muestra las imágenes, por eso encontrar una buena pantalla, es fundamental.

Cómo elegir un monitor adecuado para evitar cuellos de botella

El término cuello de botella está en todas partes cuando hablamos del rendimiento de los juegos de PC. Un cuello de botella se produce cuando hay un elemento en el equipo que no tiene las mismas prestaciones que el resto, siendo de esta forma restrictivo y frenando el rendimiento que de otro modo podría lograrse.

Cuando se trata de cuellos de botella, es importante saber por qué se producen, cómo encontrarlos y, lo que es más importante, cómo evitarlos. El nombre "cuello de botella" viene de la forma en que el líquido fluye mucho más lentamente a través del cuello de una botella de lo que lo haría si ese cuello no existiera.

La manera más fácil de entender esto es imaginando que en un ordenador muy viejo y asumiendo que es incluso compatible, pones una tarjeta gráfica de última generación. En definitiva, se trata de que el procesador, es decir, la CPU, sea lo suficientemente potente como para satisfacer la demanda de datos de la GPU. ¿Y cómo escoger un monitor que evite la creación de cuellos de botella en nuestro PC?

Por supuesto, hay algunas prácticas que pueden reducir los cuellos de botella de la CPU en tu sistema y mejorar la utilización de la GPU (Graphics Processing Unit, en español Unidad de Procesamiento de Gráficos) en los juegos si no está al 100%. La primera y más obvia es cerrar cualquier programa de fondo innecesario que tengas abierto. De este modo, podrás reducir la carga de tu CPU y, por lo tanto, procesar los datos del juego mucho más rápido. También haremos que las peticiones sean enviadas más rápido por la CPU, ya que tiene menos carga total, lo que significa que tu GPU tendrá menos carga que procesar.

Otro consejo rápido es hacer overclocking en tu CPU si es posible, ya que podrá procesar los datos del juego mucho más rápido, lo que a su vez se traduce en una mayor utilización de la GPU. El término overclocking hace referencia al proceso de aumentar manualmente la velocidad de los componentes del PC como la CPU o GPU para que funcionen más rápido. Pero ya sabes que si no está permitida, hacer OC a un componente implica perder su garantía.

Ahora ya sabes todo lo necesario sobre pantallas de SmartTV o TV normal, así como de monitores para PC y lo que es la frecuencia de refresco. Si estás interesado en comprar uno para ti, ten en cuenta lo aprendido en esta guía y de ese modo no fallarás. Disfruta de tus juegos, películas y programas favoritos con la mejor resolución y a un buen precio escogiendo el producto adecuado para cubrir tus necesidades.