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Si quieres aumentar la velocidad de almacenamiento de tu PC, los discos duros SSD NVMe son justo lo que estabas buscando. Aprende más sobre ellos en este artículo.

NVMe en SSD: ¿Qué es?

La evolución de la tecnología busca dar respuesta a los problemas de nuestro día a día. Nos encontramos en un momento donde todo va cada vez va más rápido y donde la paciencia brilla por su ausencia. El acceso a la información y datos digitales ya no puede ser igual de lenta que hace tan solo una década. Es por ello por lo que la llegada de las interfaces de almacenamiento NVMe, junto a los discos duros SSD, ha sido esencial en el desarrollo tecnológico de los últimos años.

Los discos SSD NVMe se han convertido en muy poco tiempo en un elemento imprescindible para aquellos usuarios que necesitan mover datos y aplicaciones a toda velocidad. En este artículo te vamos a explicar en qué consiste esta interfaz, cómo se aplica el NVMe en los SSD o qué ventajas aportan respecto a las unidades de almacenamiento anteriores.

¿Qué es NVMe?

NVMe o Non-Volatile Memory Express es una interfaz de almacenamiento introducida por primera vez en el año 2013. El término volátil se refiere a que los datos almacenados en la memoria no se borran cuando el PC se apaga. Por otro lado, “Express” está asociado al hecho de que los datos viajan a través de una interfaz PCI Express (PCIe).

Teniendo en cuenta la definición anterior, podemos imaginar cuál es la principal ventaja de aplicar interfaces NVMe en discos SSD: la velocidad de transferencia de datos aumenta exponencialmente. 

La generación anterior de SSD, los SSD SATA 3, tenían una velocidad máxima de transferencia de 600 MB/s. Ahora, gracias al uso de interfaces NVMe en SSD es posible alcanzar los 3900 MB/s. No solo eso, sino que también se alcanzan velocidades de entrada y salida mucho más rápidas. así como una gran durabilidad. Todo ello contribuye a que un PC tenga un rendimiento teórico mayor.  

Los discos SSD NVMe tienen un par de factores de forma diferentes, es decir, el tamaño y tipo de conexión que utilizan.

  • Por un lado tenemos los SSD NVMe M.2, un disco duro de tamaño reducido (de 3 a 10 cm de largo) que se utilizan principalmente en ordenadores portátiles. También existen SSD SATA M.2, así que hay que tener cuidado a la hora de comprarlos. 
  • Por otro lado, tenemos los SSD PCIe 3.0, que tienen una forma similar a la de una tarjeta de video o de sonido. Su factor de forma es compatible con ordenadores de sobremesa o servidores, ya que se conectan a las ranuras PCIe 3.0 de una placa base. 

Si comparamos un SSD NVMe con un disco duro antiguo, es decir, un HDD o unidad de disco rígido, las diferencias son realmente notables, sobre todo en la lectura/ escritura de datos. Por lo general, un disco duro HDD no alcanza mucho más de 150 MB/s. 

Por ejemplo, un SSD NVMe podría copiar una película de 10 GB en unos 2,5 segundos, mientras que si tuviéramos un disco HDD, este tardaría (siendo positivos) algo más de 1 minuto. Pero eso no lo es todo, aún existe una versión más veloz que permite seguir mejorando el rendimiento de un PC. 

NVMe PCIe 4.0: la nueva generación de SSD NVMe

En el año 2019 salió al mercado oficialmente el nuevo bus de comunicación, el PCIe 4.0. Durante este tiempo hemos podido ver como los SSD NVMe de nueva generación o Gen4 han ido ganando terreno poco a poco. A día de hoy podemos encontrar ya bastantes modelos en el mercado a un precio medianamente accesible, sobre todo en discos de almacenamiento de baja capacidad.

¿Qué mejoras traen los SSD de Gen4? Pues principalmente más ancho de banda, y por lo tanto, una mayor velocidad de transferencia de datos. Más concretamente, pueden alcanzar entre los 7000 y 8000 MB/s. Un caso de uso destacado de los SSD de 4.º generación lo encontramos en la PlayStation 5 de Sony. 

Utilizar SSD NVMe M.2 de Gen4 es cada vez más habitual, puesto que son más las placas bases y portátiles que incorporan este tipo de ranuras. Cabe destacar que los SSD NVMe Gen4 son compatibles con los buses PCIe 3.0, aunque como es evidente no podrán alcanzar su velocidad de transferencia máxima. 

¿Qué tipo de SSD es mejor?

Si has llegado hasta este punto del artículo es porque ya sabes que los discos duros SSD ofrecen un mayor rendimiento que los antiguos discos rígidos. Mucho más veloces, larga durabilidad y con diferentes factores de formato que permiten instalarlos en cualquier PC. La pregunta ahora es ¿Qué tipo de SSD es mejor?

Si observamos el rendimiento teórico no cabe duda que los SSD NVMe de Gen4 son lo mejor del mercado. Su velocidad de transferencia de 8 GB/s nos permite copiar cientos de gigas en muy poco tiempo o arrancar nuestro sistema operativo en un visto y no visto. La única parte negativa es que los discos 1 o 2 TB son todavía algo caros, puesto que su adopción en el mercado de particulares está siendo lenta. 

La principal razón de que la anterior opción no sea todavía la más utilizada por los usuarios es porque los SSD NVMe de 3ª generación siguen dando un gran rendimiento. No solo eso, sino que además existen una gran variedad en cuanto a marcas, precio y capacidad de almacenamiento, sobre todo si hablamos de SSD M.2.

Podemos decir que los SSD NVMe M.2 es la opción que ofrece la mejor relación calidad precio en estos momentos. Si echas un vistazo a la categoría de este tipo de discos duros en nuestra web, podrás encontrar opciones realmente económicas que ofrecen un gran rendimiento y capacidades de hasta 1 y 2 TB sin hacer un gran desembolso. 

Por otro lado, otro tipo de SSD del que no hemos hablado hasta ahora, el mSATA, sigue siendo también una buena opción. Como su propio nombre indica pertenece a la generación de SSD SATA 3, solo que en un formato más reducido. Ofrece velocidades de hasta 600 MB/s y su conector es similar al M.2 (aunque no son compatibles). 

Por último, hay que seguir dándole el valor que tienen a los discos SSD SATA. Actualmente su precio ha descendido muchísimo y es posible encontrar discos de mucha capacidad que ofrecen un gran rendimiento, tanto en portátiles como en sobremesa. Si aún tienes un HDD antiguo, un SSD SATA puede ser ideal para mejorar el rendimiento de tu PC, sobre todo si tu presupuesto es bajo o tu ordenador no dispone de interfaz PCIe. 

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