¿Qué es la VRAM o memoria de vídeo?

Informática

La memoria de vídeo está presente en todas las tarjetas gráficas, pero ni mucho menos es igual para todas ellas. La VRAM es un tipo de memoria diseñada especialmente para llevar a cabo un tipo concreto de tareas en aplicaciones gráficas y videojuegos. Podemos decir que la VRAM es a la GPU lo que la RAM a la CPU. Mientras que las gráficas dedicadas disponen normalmente de una gran cantidad de memoria, como los 11GB GDDR5X de la GTX 1080Ti; las integradas sólo cuentan con una cantidad muy pequeña que rara vez supera los 128 MB.

Para muchos desconocida, la VRAM -o memoria de vídeo- es un elemento indispensable de cualquier tarjeta gráfica, ya sea ésta dedicada o integrada. En este artículo veremos qué es y para qué sirve la memoria gráfica, las diferencias entre la VRAM dedicada o integrada y cuál es la cantidad óptima para jugar hoy en día.

La memoria de vídeo está presente en todas las tarjetas gráficas, pero ni mucho menos es igual para todas ellas. Como estarás pensando, cada tarjeta gráfica y GPU integrada disponen de distintas configuraciones de memoria que afecta a aspectos como el tipo, la cantidad, y la velocidad de ella.

Mientras que las gráficas dedicadas disponen normalmente de una gran cantidad de memoria, como los 11GB GDDR5X de la GTX 1080Ti; las integradas sólo cuentan con una cantidad muy pequeña que rara vez supera los 128 MB. Esto se debe a una única razón, el espacio disponible es muy distinto en cada componente. Mientras que una tarjeta gráfica cuenta con su propio PCB (placa impresa de circuitos) con una escala de centímetros, una GPU integrada en una APU ve reducido su espacio a la escala de milímetros. Si te has decantado por tener una buena tarjeta gráfica dedicada, echa un vistazo a esta guía de mejores tarjetas gráficas para gamers.

¿Qué es la memoria de vídeo y para qué sirve?

La VRAM es un tipo de memoria diseñada especialmente para llevar a cabo un tipo concreto de tareas en aplicaciones gráficas y videojuegos. Podemos decir que la VRAM es a la GPU lo que la RAM a la CPU.

El creciente aumento de la calidad gráfica de estos últimos ha llevado a que el ritmo al que requieren los datos necesarios para mostrar correctamente los gráficos por pantalla (texturas, efectos, modelos 3D, físicas) sea extremadamente alto. Esto ha desembocado en la imperiosa necesidad de disponer de un gran ancho de banda, que se ha conseguido a base de aumentar de manera sustancial la velocidad de la memoria.

Como las memorias tradicionales se calentaban y consumían en exceso cuando su velocidad aumentaba en la medida que se iba haciendo necesario en cada momento, finalmente se terminaron desarrollando nuevas arquitecturas, bifurcando para siempre la memoria en dos líneas: memoria RAM y VRAM.

VRAM.

Como ya hemos dicho, la VRAM cuenta con una particularidad: las altas frecuencias a las que trabaja. Para ilustrar esto, nada mejor que una comparativa. Mientras que la memoria DDR4 funciona con un bus de datos de 128 bits y una frecuencia de reloj de 3000 MHz, la memoria GDDR5X utilizada en tarjetas gráficas como la GTX 1080 tiene un bus de 256 bits y una velocidad de 11 GHz.

Además de una mayor velocidad y ancho de banda, este tipo de memoria tiene un consumo menor, la clave de su funcionamiento, ya que permite aumentar el voltaje manteniendo la temperatura a niveles adecuados mientras se obtiene un gran rendimiento y frecuencia.

Su arquitectura también ha facilitado que se puedan crear módulos cada vez mayores, permitiendo una mayor cantidad en el mismo espacio en las tarjetas gráficas, donde cada milímetro cuenta.

Este tipo de memoria no trabaja en exclusiva para la tarjeta gráfica, sino que lo hace de forma complementaria a la memoria RAM, la cual deriva a la VRAM todos aquellos procesos y datos relacionados con gráficos que requiere la GPU, incluso en aquellos casos como en las nuevas versiones de Windows que incluye multitud de efectos gráficos en su interfaz, al abrir imágenes o ver vídeos.

Y ahora que ya sabes lo que es este componente de tu tarjeta gráfica, te estarás haciendo varias preguntas… ¿Cuánta es recomendable? ¿Cómo puedo saber la que tiene mi tarjeta gráfica? ¿Y si tengo una integrada? Vamos a ver cada punto detenidamente.

¿Cuánta memoria de vídeo necesitas para jugar?

No existe una respuesta concreta y correcta a esto, puesto que cada usuario tiene sus necesidades y da un uso distinto a su equipo, aunque sí podemos establecer ciertos perfiles y cuáles son los requerimientos de memoria gráfica necesaria para ellos.

Para quien quiera utilizar su equipo para tareas ofimáticas, consultar el correo, navegar y ver contenido multimedia en Full HD, basta con cualquier procesador con gráficos integrados como los UHD 600 de Intel o los Radeon RX Vega 11 de AMD en Ryzen junto 4GB de RAM DDR4.

Aunque las APUs con gráficos AMD están ofreciendo un rendimiento bastante superior actualmente a su competidor Intel, hay que seguir teniendo en cuenta las limitaciones de estas GPUs integradas en cuanto a rendimiento gráfico en videojuegos. Si lo que te gusta es jugar y quieres despreocuparte por un tiempo, lo suyo es comprar una tarjeta gráfica con al menos 4GB de memoria GDDR5. Con esta cantidad de VRAM puedes jugar a 1080p sin ninguna clase de problemas como puedes comprobar en las imágenes que acompañan a este artículo.

En este punto queremos aclarar que la GPU y la memoria son dos cosas totalmente distintas y que aunque la potencia gráfica la determina la GPU, la cantidad y tipo de memoria puede repercutir de forma notable al rendimiento, lo cual afecta directamente en la experiencia que tendremos en juegos.

Un caso especialmente llamativo es el de la GTX 1030, una tarjeta gráfica que podemos encontrar en el mercado en configuraciones que utilizan memoria DDR4 y GDDR5 como VRAM. En su caso, el rendimiento del modelo con GDDR5 es el doble que el de DDR4, al disponer de un ancho de banda de 48GB/s y 16GB/s respectivamente.

Con este ejemplo queda claro la importancia de la velocidad de la memoria. Otro factor muy importante es la cantidad. Cada juego tiene unos requerimientos, y dependiendo de los ajustes gráficos seleccionados, esta cantidad puede variar enormemente. El factor que más influye en ello es la resolución. Aunque los videojuegos están diseñados para intentar adaptarse al máximo a la cantidad de memoria de vídeo disponible, algo que se puede comprobar en juegos como DOOM u Overwatch, donde dependiendo de la cantidad de VRAM de la tarjeta gráfica pasa de consumir 3GB o menos en las GTX 1060 de 3GB y RX 580 de 4GB, a 4.5GB en las GTX 1060 de 6GB y RX 580 de 8GB en 1080p. Si pasamos a 2K (1440p) los requisitos suben a 3.5GB, lo cual desborda a la GTX 1060 de 3GB, y alcanza los 4.8GB en las de 6 y 8GB. Como vemos, la adaptabilidad es máxima, pero tiene sus límites. Para salir de dudas échale un vistazo a la siguiente lista.

  • Podemos jugar con resoluciones inferiores a 1080p con 2GB GDDR5.
  • Podemos jugar a resoluciones entre 1080p y 1440 con entre 3 y 4GB.
  • Podemos jugar a resolución 2160p con 6GB.
  • Podemos jugar a resolución 4K de forma estable a partir de 6GB o más.

En caso de que un juego requiera más VRAM de la que disponemos, tendremos que ajustar la configuración gráfica rebajando la calidad de las texturas, desactivando efectos (sombras, suavizados, etc.) o cambiando la resolución. Estas tres características son las que más recursos consumen, por lo que notaremos la diferencia a poco que las modifiquemos. De no hacerlo, podremos experimentar congelaciones de pantalla, saltos y tirones, y diversos problemas con las texturas como parpadeos, aberraciones cromáticas, carga de texturas en resoluciones bajas...

Cómo saber cuánta memoria tiene tu tarjeta gráfica

Si no tienes muy claro de cuanta VRAM dispone tu gráfica no te preocupes; puedes comprobarlo de varias formas como puede ser desde el propio sistema operativo o con herramientas que nos muestran las características del equipo y componentes a fondo, especialmente útiles para conocer aspectos fundamentales de nuestra configuración como la cantidad de RAM y VRAM de un sistema, temperatura de los distintos componentes, frecuencias, etc.

El método más rápido y sin necesidad de aplicaciones es echando un vistazo a la información del sistema. Para acceder a esta información pulsaremos sobre la tecla Windows y R (Windows+R). Vemos como en la parte inferior izquierda se despliega la aplicación ejecutar. En el campo de texto escribiremos MSINFO32 y pulsaremos Enter.

Entonces se abre la ventana Información del sistema. Nos dirigimos a Componentes y a Pantalla y ahí vemos toda la información de nuestra tarjeta gráfica. En equipos multigpu y portátiles con GPU integrada y dedicada aparecerán las distintas gráficas con su respectiva información. El apartado que nos interesa a nosotros es RAM del adaptador. Ya que estamos aquí podemos consultar otros datos como la versión del controlador instalado para saber si tenemos la última versión.

Comprobar la cantidad de VRAM con GPUZ

GPU-Z es una aplicación bastante sencilla e intuitiva que nos muestra las especificaciones de nuestra tarjeta de vídeo, así como de la GPU. En ella podemos observar las características de la unidad gráfica, memoria, temperatura de los distintos componentes, frecuencias del chip y memorias, la carga de trabajo, revoluciones de los ventiladores, etc.

Para comprobar el tipo y cantidad de memoria de vídeo de la que dispone nuestra gráfica, basta con ejecutar la aplicación y fijarnos en los recuadros Memory Type y Memory Size.